Después de aquella sesión, Kilian quedó agotado en el suelo. Y no lo culpaba, antes de que Sasha llegara, yo también había provocado algunas escenas que, bueno...
Sasha y yo, con la energía que solo las mujeres poseíamos después del clímax, nos miramos y, sin decir una palabra, supimos lo que necesitábamos.
Nos levantamos del suelo y caminamos hacia el baño, llenando la bañera con agua caliente, un bálsamo para nuestros músculos adoloridos.
El vapor comenzó a elevarse, creando un aura ínt