Capítulo 46 — La pelirroja que tanto te gustó.
Cuatro días pasaron después del incidente con Daniel.
El recuerdo de la deshidratación y el dolor en mis pies había cedido a una molestia que apenas podía sentir, pero la herida que mi hermano había dejado en mi alma aún sangraba en silencio.
Kilian, en un gesto que rozaba la paranoia y el cuidado genuino, había decidido que necesitaba aprender a defenderme, de cualquier modo.
Es por eso que ahora estábamos en algún lugar del bosque, apartado de su propiedad, con blancos de tiro alineados