Capítulo 41 — Nunca me aburriré de ti.
La pulsera de diamantes y zafiros centelleaba en mi muñeca, captando cada destello de las luces rojas del cuarto perverso.
Kilian la observó por un momento, su mirada ardiendo, antes de deslizar sus dedos por mi brazo con una lentitud que hizo que mi piel se erizara por completo.
Mmm, esto se siente tan bien.
—Esta noche no quiero ser suave contigo, krasavitsa —susurró en mi oído, besando y lamiendo mi cuello—. Quiero que te rindas por completo a mí.
Me gusta esta idea.
Sin previo avi