Capítulo 37 — No lo hagas, Kilian.
Aunque traté de disimular todo lo que pude, era evidente que algo me pasaba.
Kilian notó la tensión en mis hombros, la forma en que mis ojos escapaban hacia las ventanas como si buscaran una salida, ignorando lo que fuera que me estuviera contando.
No dijo nada, pero esa noche, en lugar de cenar en la mansión, anunció que saldríamos.
Un alivio agridulce me recorrió, pero traté de ser positiva.
Necesitaba escapar de esas paredes, aunque fuera por unas horas.
—¿A dónde iremos? —le pregu