Finalmente, el día de regresar a la realidad había llegado.
Habían sido unos fantásticos días en Rusia. Un viaje en el que me había reconciliado de lleno con Kilian, conocí a sus padres, su historia y, mejor aún, me había comprometido con él.
Ahora mismo estábamos en la pista privada que usaba la familia de Kilian, esperando a que todo estuviera listo para abordar.
El frío se sentía con más fuerza hoy, pero yo estaba tan feliz por todas las cosas buenas que me habían pasado aquí que ni siquiera