Capítulo 105 — Espero que puedas acostumbrarte a eso rápido, Nadia.
Para nuestro último día en Rusia, Kilian había decidido que sería una buena idea llevarme de compras.
Según él, porque nunca había tenido la oportunidad de mimarme como él quería.
Nos pasamos todo el día recorriendo tiendas, joyerías e incluso algunas galerías de arte, comprando de todo sin escatimar en gastos.
Y, por supuesto, sin prestarle atención a ninguna de mis quejas.
—No necesito otro abrigo, Kilian —protesté, mientras el vendedor envolvía uno tan hermoso y blanco como la nieve—. Con lo