Capítulo 104 — La dama ha ganado esta ronda.
Pasé un buen rato en la habitación de Sasha, ya más tranquilas y felices.
Como siempre.
Estábamos sentadas en la cama, rodeadas de almohadas, tomando chocolate caliente y hablando en complicidad sobre todo lo que estaba pasando.
Y aunque las confesiones dolorosas aún no habían comenzado, estábamos en una paz absoluta que no queríamos tocar por miedo a volvernos a lastimar.
Por ahora, estar así es más que suficiente.
Sin embargo, esa paz duró hasta que la puerta se abrió de golpe, tomá