—Samantha—
Las semanas se fueron volando y Felipe no salió de mi cabeza en ningún momento, mi parte privada lo extraña como nunca, me dejó de una manera que ni porque tuviera más ganas podría estar con él, ni con nadie. Hasta la pobre de mi cuñada se dio cuenta de mi molestia, quiero estar con él, otra vez, pero no atiende mis llamadas y poco viene para la casa de mi hermano, no pienso ir a su empresa, no pienso suplicar, al final ya tuve lo que quería, quedé picada, pero que se puede hacer.