No hacía falta matrimonio ni luna de miel, para todo lo que vivían y sentían Samantha y Felipe, los primeros en ir a visitar como pareja fue a Sergio y Alma, que no tardaron en insistir en una fecha para la boda, dos semanas que parecían un sueño, dos semanas donde se han permitido amarse por completo, dos semanas donde su hijo se siente completo con sus padres juntos, dos semanas para que la nube gris posara de nuevo sobre sus cabezas…
Samantha dormía acurrucada al cuerpo de Felipe, la noche