Samantha, como toda una jefa, maneja su nuevo despacho, atrae todas las miradas con la seguridad que destila. Está en una junta con tres nuevos abogados que se unen a su firma.
—Señores, manejaremos todos los casos que lleguen. No defenderemos escorias para dejarlos en libertad a menos que las pruebas demuestren lo contrario, serán bien pagados de igual manera si alguno de ustedes está en desacuerdo pueden decirlo y con gusto los guio hasta la puerta— informa con determinación.
—No, Dra. Gerber