Esa misma noche compro los boletos y oculto los medicamentos para que Samantha no los encontrara, una noche larga de sexo y besos con sabor lágrimas, dieron paso a los rayos del sol.
Felipe seguía despierto, buscando respuestas:
“¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora? ¿Por qué?”
Antes de llegar al aeropuerto cruza miradas con la rubia que va a su lado y sostiene su mano dejando un beso en sus nudillos, diciéndole todo con la mirada. Su celular vibra y es un mensaje del abogado que contrato, que los ca