El Jeep de Ethan se detuvo frente al edificio de ladrillo rojo del Upper West Side con un chirrido de frenos que delataba la urgencia del momento.
No apagó el motor de inmediato. Se giró hacia Lilly, que estaba en el asiento del copiloto, retorciéndose las manos sobre su regazo, pálida y visiblemente aterrorizada.
—Escúchame. Cuando entremos, no quiero que tengas miedo. Ella no te va a juzgar. Luciana valora la lealtad, y lo que hiciste hoy... venir a buscarme, advertirnos... eso es lealtad.
Lil