El sábado llegó con una calma engañosa, como el ojo de un huracán que se ha detenido sobre Manhattan para tomar aliento antes de arrasar con todo.
En el pequeño apartamento del Upper West Side, el aire estaba cargado de una electricidad diferente. No era la tensión de la pobreza, ni el miedo a los chismes universitarios. Era la estática de la anticipación.
Luciana estaba parada frente al espejo de cuerpo entero que Ethan había comprado en una venta de garaje y que ahora, increíblemente, reflej