Richard Vanderbilt no organizaba cenas sin razón.
La invitación llegó por separado: un sobre para Luciana en la mansión Sterling, un sobre para Ethan en Clifford Chance. Misma fecha. Misma hora. Mansión Vanderbilt.
Sin agenda escrita, lo que en el lenguaje de Richard significaba que la agenda era demasiado importante para ponerse en papel.
El 8 de junio.
El cumpleaños de Luciana.
Nada en Richard Vanderbilt era accidental. Elegir esa fecha era decirlo todo sin explicarlo: la deuda, el reconocimi