La bolsa de ropa colgaba de la puerta del armario del pequeño dormitorio en el Upper West Side como un intruso silencioso. Era negra, elegante, con el nombre "Tom Ford" grabado en letras doradas discretas pero ineludibles.
Luciana estaba sentada en el borde de la cama, con las manos entrelazadas sobre su regazo. Llevaba jeans y un suéter sencillo, tratando de mimetizarse con el entorno, pero su mente estaba en modo de guerra.
Había pasado la tarde en Madison Avenue. No había sido una compra imp