El ruido de la cafetería de la Universidad de Columbia era un zumbido constante de conversaciones cruzadas, risas y el sonido de cubiertos golpeando platos. Ethan caminaba hacia la salida con la mochila al hombro, su mente ya en la oficina de Sterling Maritime, pensando en la estrategia para el lunes.
—¡Ethan, espera!
La voz de Robbie sonó detrás de él.
Ethan no se detuvo, pero aminoró el paso. Suspiró, sintiendo el cansancio, no quería más drama. Quería estar en su apartamento, con Luciana, en