La lluvia caía copiosamente sobre la ciudad. Los coches pasaban uno tras otro, reflejando luces de neón que parpadeaban con una intensidad casi desesperada.
Ares visitaba a Apolo de mala gana,ese era el último lugar a donde deseaba ir.
— Una vez claras las cuentas,es mejor que me vaya.
— ¿Te irás bajo esta torrencial lluvia?
Ares lo miró con fastidio,las consideraciones no eran la especialidad de su padre.
— No soy galleta,me puedo mojar.Soy un macho.
La tensión se podía cortar con un cuchillo.