Ares carraspeó intentando pasar el nudo en su garganta. Su experiencia le decía que no era una invitación del todo amistosa.
Recordó las amenazas discretas que había recibido de ese fulano cuya identidad aún se mantenía en las sombras.
Ese enigmático personaje pretendía manipular los hilos de su vida.
—Bueno, si este hombre cree que después de tratar de infundir pánico se convertirá en mi socio, está muy equivocado —dijo a sus escoltas, un rayo de determinación iluminaba su mente confusa—. Vam