Luego de cuatro días de encierro,lágrimas y angustia por la incertidumbre de su suerte,Selene se vio encandilada por la claridad que invadió la habitación cuando la puerta se abrió.
Fiorella Bianco,la empleada colocó un plato de comida en una mesita que estaba en el rincón,le ayudó a levantarse del suelo y con mirada compasiva le dijo:
—Señora,¿se encuentra usted bien?
—¿Acaso a alguien en esta casa le importa?,todos aquí son cómplices de este maltrato y nadie hace nada porque le tienen miedo