Jake abre los ojos con extrema pereza, las suaves y calidas manos de Tracy en las frías mañanas de diciembre se sienten demasiado bien. Él la mira por un instante y no puede evitar suspirar, no quiere despertarla, por lo que con extrema dificultad y ayudándose de sus fuertes brazos se arrastra hasta quedar sentado en el borde de la cama. Es extraño apoyar sus pies en el piso y no sentir absolutamente nada.
Tracy de igual modo se despierta, por lo que gatea por la cama y se posiciona tras su ch