Archer es desesperadamente adicto.
Adicto a la sensación de ligereza y calidez mientras su cerebro se baña en dulce serotonina. Adicto a la oleada de adrenalina caliente que inunda sus venas. Adicto a la euforia arrolladora del amor y a la emoción eléctrica del peligro. Adicto al placer secreto, al cielo contenido en un único momento explosivo, a una disolución repentina y completa de sí mismo.
La primera vez que lo probó fue en la lengua de una hermosa muchacho de cabello rubio platino a la ed