—Buenos días a todos —saludó Logan mientras entra en la sala de reuniones. Luego se detuvo frente a todos, quedando de espaldas a la pizarra blanca—. Gracias por acudir a mi convocatoria esta mañana.
Frente a él había varias sillas colocadas unas frente a otras.
Nerea observó a Ricardo, quien estaba sentado al otro lado de la mesa, reclinado contra el respaldo de su silla. El hombre acababa de dejar una carpeta marrón sobre la mesa. Luego giró la cabeza hacia un lado. Martino estaba observando