Nerea acababa de bajar del autobús en la parada frente a su vecindario. El cielo ya se había teñido de un intenso color anaranjado, pero la mente de Nerea seguía envuelta en todo lo ocurrido aquel día.
Las acusaciones de Edi. La pérdida del gran proyecto. Y la orden de Logan de encontrar pruebas. Cada paso le pesaba más. Sobre todo porque no dejaba de caminar con la cabeza gacha.
Apretó con fuerza la correa del bolso que llevaba sobre el hombro. Sin darse cuenta, un par de zapatos morados comen