—Mamá, bebe un poco de agua.
Nerea le tendió una botella de agua mineral a Sofía, que permanecía sentada, abatida, en una silla metálica. Ahora estaban en el hospital después de haber llamado a una ambulancia. A su lado, Naia tenía una computadora portátil sobre las piernas y mantenía toda su atención fija en la pantalla. La abuela Gia había perdido el conocimiento debido a la crisis de llanto e histeria que acababa de sufrir; todos estaban atormentados por los peores pensamientos sobre su esta