Volví a la oficina en estado de shock absoluto. Mis piernas parecían haberse convertido en gelatina y mi mente estaba completamente en blanco, como si alguien hubiera apagado mi cerebro en el exacto momento en que Nathaniel Carter apareció en esa cafetería.
Nathaniel Carter. Mi jefe. El COO de Bellucci Londres.
El mismo hombre con quien me había acostado en el baño de un avión hace dos meses.
—¿Anne? —la voz de Bianca me trajo de vuelta a la realidad—. ¿Estás bien? Parece que viste un fantasm