~ ZOEY ~
Lo primero que sentí fue la boca de Christian en mi hombro.
Un beso lento, cálido, como si estuviera despertando una parte específica de mi cuerpo antes de despertar el resto.
—Feliz treinta años, mi amor —murmuró, y su voz llegó con esa sonrisa que yo siempre escuchaba aunque mis ojos todavía estuvieran cerrados.
Me revolví en la cama, perezosa, jalando la sábana hacia arriba como si pudiera negociar con el mundo cinco minutos más.
—Creí que este era el tipo de momento… —refunfuñé