Capitulo 15: Un golpe de realidad.
Ariadna cerró la puerta del apartamento con la espalda.
La cerradura hizo un sonido seco.
No puso seguro.
No tenía fuerza para eso.
La sangre seguía bajando.
Caliente.
Espesa.
Se mezclaba con saliva y caía hacia la barbilla, luego el cuello.
Manchaba la blusa y seguía bajando, hasta la parte superior del pecho.
Se tocó la nariz y vio rojo en los dedos.
Le temblaron las manos.
—No… —susurró.
Fue directo al baño.
No encendió la luz.
No hacía falta.
La mañana entraba por la ventana pequeña sobre e