Dante permaneció inmóvil durante varios segundos.
La pistola seguía apuntando hacia Velik, pero ya no estaba viendo a su hermano.
Su mente se había quedado atrapada en una sola frase.
Ariadna está abajo.
Durante dos años enteros imaginó ese momento de cientos de formas distintas. Algunas veces la imaginó llorando. Otras veces furiosa. Hubo noches en las que pensó que si algún día volvían a encontrarse ella le daría una bofetada antes de decir una sola palabra. En otras ocasiones simplemente ima