Las semanas previas a una gran partida transformaban el ambiente de la fortaleza, pero en la propiedad de los Blackwood el movimiento se sentía en cada rincón. Los pasillos de piedra del castillo, usualmente silenciosos, ahora retumbaban con el ir y venir de los criados que cargaban pesados baúles de viaje. El aroma a madera de roble quemada de las chimeneas se mezclaba con el olor a cuero limpio de los arneses mientras los últimos rastros del invierno comenzaban a ceder. Lorel se movía con agi