El sol de la tarde se filtraba entre las copas de los sauces llorones, creando un patrón de luces y sombras que danzaba sobre la hierba. En el claro, el tiempo parecía haberse detenido. Caspian estaba recostado con la cabeza apoyada en el regazo de Isolde, mientras ella pasaba sus dedos por su cabello azulado, deshaciendo con suavidad las capas marcadas que el protocolo de palacio siempre mantenía rígidas. 🌿✨
—A veces pareces un sueño, Caspian —susurró Isolde, observando cómo los mechones azul