Habían pasado tres días desde el baile y la capital se sentía como una jaula de oro. El Rey mantenía a Alistair ocupado en interminables consejos de guerra, pero las noches en la mansión eran un campo de batalla mucho más silencioso y peligroso. 🏛️❄️
Elowen estaba en el salón, intentando leer cerca de la chimenea para ahuyentar el frío que se le metía en los huesos. El fuego crepitaba, proyectando sombras danzantes sobre los tapices antiguos, cuando Alistair entró. Su presencia siempre llenaba