La mansión se convirtió en una fortaleza durante los siguientes días.
Alejandro no escatimó en gastos. Contrató un equipo de seguridad adicional: guardias armados en las entradas, cámaras nuevas con reconocimiento facial, un sistema de alarmas de última generación y dos vehículos blindados para cualquier salida. Mateo ya no dormía solo en su habitación; su moisés estaba ahora al lado de la cama grande de sus padres.
Lia se sentía protegida, pero también prisionera.
Esa mañana, mientras daba de