III-La Virgen del Mafioso.
Aysel no soportaba las actitudes de Fabrizio, la había encerrado en la habitación esa noche y por más que le pidió que la dejara comer afuera, el mafioso no accedió. Ella decidió no cenar, desayunar y había vuelto a rechazar la comida, a la hora del almuerzo. Él no daba la cara y ella, obviamente, no daría su brazo a torcer.
No pudo dormir, tenía miedo de cerrar los ojos y que las imágenes de lo que había vivido el día anterior, regresaran a su mente. Tenía sueño, le hacía falta energía y tamb