Capítulo 21

Durante los minutos que duraron en llegar a la mansión De Santis, Alessandra no hizo más que suplicarle a su hermano que no acabara con la vida de Andrea. El pobre italiano estaba que reventaba de la ira por lo que había tenido que pasar su hermana en Alemania. Jamás imaginó que ella pudiera sufrir tanto y él, jugando y creyendo que solo era una malcriada que quería atención.

A Dereck se le ordenó quedarse en la entrada de la mansión cuidando a las doctoras. No iba a permitir que alguien murie
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