—¿Te duele mucho? —le preguntó Dereck, poniendo el botiquín de primeros auxilios en la cama para buscar una gasa y limpiar su boca.
Ellos estaban en la habitación de invitados en donde se quedaría ella esa noche. Alessandra se sentó en la cama y lo miró fijamente. Él, la había protegido. No le tembló el pulso para dispararle a alguien por haberla lastimado. Sabía que, probablemente, vendría un enfrentamiento, pero por primera vez en años alguien se había puesto de su lado.
—¿Por qué lo hiciste