—Escóndete, pero recuerda que está prohibido ir a la sala o pierdes automáticamente, ¿entiendes? —Elsa le estaba explicando las reglas a Victoria.
La niña quería jugar a las escondidas, pero no podían ir a la sala porque David estaba presente.
—¡Entiendo! —exclamó, emocionada—. Ganaré.
—Muy bien, contaré hasta cincuenta y te buscaré —informó la niñera, con una sonrisa.
Se dio la vuelta para cubrir sus ojos y no ver a dónde se iba Victoria. Cuando la pequeña escuchó el primer número, salió c