Elsa le había enviado un mensaje a Mónica, la dejó preocupada porque le informó que faltaría ese día.
Le tocó llevarse a Victoria al trabajo, no era la primera vez que lo hacía, ya que Elsa no podía ir cuando estaba enferma u otras razones.
Se preguntaba qué le había pasado, pues no respondió las llamadas.
—Bueno, Victoria, tenemos que irnos —La cargó.
—¡Elsa! ¡Elsa! —Hizo berrinche, moviendo sus dos bracitos repetidas veces.
La niña ya estaba acostumbrada a ver a Elsa casi todos los días,