—Oliver, ¿cuándo nos volveremos a ver? —preguntó Elsa.
Estaba hablando con su novio por teléfono. Ella se había enamorado como nunca antes, creyó que había encontrado el amor verdadero, ese que sería capaz de mover cielo y tierra por ella.
Sabía que él era incapaz de traicionarla.
—No lo sé, estos días estaré muy ocupado —respondió, del otro lado de la línea.
Ella a veces sentía que él se comportaba un poco seco, pero eso la obligaba a bajarle a su intensidad. Por mucho que quisiera acostar