Capítulo 34: Pequeño susto

Al día siguiente, Rafael hizo lo que prometió y acudió a la mansión de David, ya se sabía el interior de memoria de tanto que iba.

Lo primero que vio al entrar fue a un pequeño niño jugando en una alfombra, siendo cuidado por una sirvienta mayor que él recordaba.

Mónica le contó que ella la ayudó a escapar.

—Señora Delia —La saludó.

—¡Oh! —Se sobresaltó—. Bienvenido.

Le sonrió.

Ella estaba ocupada procurando que Mateo no se lastimara con el juguete de hierro que le compró su madre.

Rafae
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