—¿Embarazada? —Mónica seguía sin creer en esa palabra.
—¿Cuántos meses, doctor? —preguntó Rafael, ilusionado.
—Recién se está formando, diría que lleva unas cuatro semanas de gestación —confesó, movía el transductor en el estómago de Mónica.
Las lágrimas en la mujer cesaron, porque su esposo le sujetó ambas manos con fuerza, demostrando apoyo, y que no planeaba abandonarla.
Fue un gran milagro que Mónica haya quedado embarazada sin ayuda médica, tuvieron que hacerlo sin protección durante c