POV KARINA
El portazo de Andrew todavía resonaba en mis oídos, dejando un vacío helado en la sala. Me quedé allí, con la mano extendida hacia la nada, sintiendo el peso del agotamiento y la injusticia. Julian me había retenido con correcciones absurdas y comentarios que me hacían querer ducharme por horas, y al llegar a casa, mi recompensa era el desprecio del hombre por el que lo estaba dando todo, por el quería ser mejor y demostrar que no estaba con él por dinero.
Zack me observaba con una mezcla de lástima y reproche. Antes de que pudiera decir nada, Paola dio un paso al frente desde las sombras del pasillo.
—Vaya, qué espectáculo —dijo con una sonrisa triunfal que me revolvió el estómago—. Llegas oliendo a cena cara mientras Andrew ye esperaba impaciente aquí dentro. Realmente no tienes vergüenza, Karina.
—Cállate, Paola —le espeté sin fuerzas—. No tienes idea de lo que ha sido mi día. Vete a dormir y deja de actuar como si fueras la dueña de este lugar.
—¿Que me calle? —gri