POV KARINA
El amanecer en Nueva York siempre tiene un tono grisáceo, pero a través de los ventanales de este nuevo departamento, la luz se filtraba con una suavidad inusual, pintando las sábanas de un dorado pálido. Desperté sintiendo un peso cálido y protector sobre mi cuerpo; el brazo de Andrew rodeaba mi cintura con una firmeza que no admitía huidas, incluso en el sueño. Su respiración, rítmica y profunda, golpeaba la base de mi nuca, enviando oleadas de calor que mi cuerpo, traicionero, r