POV KARINA
El sonido del motor de su silla de ruedas era como una sentencia de muerte que se alejaba. Andrew me había dado la espalda, dejándome allí, en medio de la cama, con el eco de sus insultos vibrando en las paredes de cristal. Pero yo no era la misma mujer que aceptaba el silencio como respuesta. No después de lo que habíamos vivido. No después de haber entregado mi piel y mi orgullo en aquel loft.
—¡No te vas a ir así, Andrew! —grité, corriendo hacia él y colocándome frente a su silla, bloqueándole el paso hacia el pasillo de las habitaciones.
Él se detuvo en seco. Sus ojos azules, que antes me miraban con calma, ahora eran dos icebergs. La mandíbula le temblaba por la furia contenida.
—Quítate de en medio, Karina —dijo con una voz tan baja que me erizó los vellos de la nuca.
—No. Vas a escucharme. No me importa si tienes que estar aquí toda el dia, pero no voy a dejar que las mentiras destruyan lo que estamos intentando —puse mis manos sobre los apoyabrazos de su silla,