POV KARINA
El sonido del motor de su silla de ruedas era como una sentencia de muerte que se alejaba. Andrew me había dado la espalda, dejándome allí, en medio de la cama, con el eco de sus insultos vibrando en las paredes de cristal. Pero yo no era la misma mujer que aceptaba el silencio como respuesta. No después de lo que habíamos vivido. No después de haber entregado mi piel y mi orgullo en aquel loft.
—¡No te vas a ir así, Andrew! —grité, corriendo hacia él y colocándome frente a su sill