POV KARINA
gnoré a Paola como si fuera una mancha de humedad en una pared. Su presencia en la sala, sosteniendo ese cronómetro con una disciplina casi militar, era un veneno que no pensaba tragarme. Decidí confiar en Andrew; lo que habíamos construido no podía ser una ilusión. Lo nuestro era real y esperaba que él lo respetará y defendiera, sin importar las veces que Paola quisera intervenir.
Me preparé para mi reunión con Julian, dejando una nota rápida en la habitación para Andrew, con la esperanza de que su honestidad fuera más fuerte que las intrigas de su madre.
Al llegar al restaurante, el ambiente era pesado, cargado de un lujo pretencioso que me recordaba constantemente que yo no pertenecía allí. Julian me esperaba en una mesa retirada, envuelta en penumbra.
—Llegas justo a tiempo, Karina. Siempre tan puntual, tan... dedicada —dijo él, levantándose para besar mi mano. No fue un beso social; sentí el rastro húmedo de sus labios sobre mi piel durante un segundo de más.
—Ten