POV ANDREW
La mansión de mi abuelo, Norman Thorne, siempre me había parecido un lugar frío y lleno de soberbia. Al cruzar el umbral del gran salón, el aire se sentía cargado, denso, como si las paredes mismas estuvieran conteniendo la respiración. Allí estaban todos, formando un semicírculo de falsa autoridad: mi madre, Beatrix, con los ojos llenos de una furia contenida; mi abuelo, sentado en su trono de cuero como un rey que se niega a aceptar su caída; y mi primo Gael, que intentaba inútilm