POV KARINA
El sonido del pestillo de la puerta al cerrarse tras Andrew fue como el disparo de gracia en una ejecución. Me quedé inmóvil en medio de la habitación, envuelta en esa bata blanca que de repente pesaba como una armadura de plomo. El silencio que siguió fue ensordecedor, roto únicamente por el zumbido del aire acondicionado y el eco de sus últimas palabras: “No eres mi Karina”.
Mis piernas, que apenas unos minutos antes se entrelazaban con las suyas en una danza de pasión desesperad