POV KARINA
Dos meses.
A veces me despierto en mitad de la noche, con el sonido de las olas rompiendo suavemente contra los acantilados de la costa de Amalfi, y tengo que tocar la calidez de la piel de Andrew para convencerme de que no es un sueño. Nueva York, con su ruido asfixiante y sus sombras de traición, parece ahora una vida que le perteneció a otra persona.
Nuestra nueva casa es un santuario de piedra blanca y ventanales infinitos que miran al mar Tirreno. Aquí, el tiempo no se mide e