La Fusión del Desastre
La Hacienda Vega se erguía bajo un sol débil, sus ventanales reflejando la paz engañosa de un día cualquiera. Dentro, en el antiguo estudio de botánica de la abuela de Ariadna, el ambiente era de fervor controlado.
—Funcionará, mamá. Lo sabes. El extracto Rhodon no neutraliza la cepa, la engaña. Es la cura que no exige un sacrificio. —Ariadna trazó una línea con su dedo sobre un frasco de ensayo, sus ojos verdes brillando con optimismo.
Elena asintió, una sonrisa aliviada