Capítulo 38: Confesiones en la alcoba.
-No esperaba tu visita- dijo Constanza abrasándolo ya solos en la habitación.
Su olor era embriagante, la envolvìa haciendola sentir en casa. Querìa quedarse asì para siempre. Dormir cada noche con su cuerpo junto al suyo. Tal vez asì la frialdad de su sangre se podrìa contrastar con su calidez humanna. Lo mirò a los ojos y suspirò
-Estás bien? - le preguntó él mientras le rodeaba la cintura con sus manos -Si, es solo que....no te esperaba- sus ojos estaban mojados y brillaban con una llama