A la mañana siguiente preparé un café muy fuerte, porque mi hambre se había triplicado y no era cualquier cosita la que me saciaba.
Hice waffles de chocolate, tocino y huevos, el buen cereal y no podía faltar mi batido de fresa. Cuando ya casi había terminado, se abrió la puerta y entró Jordan, no durmió en casa anoche y ya me imagino dónde estuvo ayer.
— Buenos dias sam.— dice al notar mi presencia, acercándose y depositando un beso en mi frente.
— Buen día. ¿El quiere? Todavía tengo waffles d